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El Autor

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Considerado uno de los grandes referentes de la publicidad italiana, Silvio Saffirio es un creativo de formación que dio el salto al mundo empresarial en 1968. Ese año fundó BGS, una agencia que marcó un antes y un después en el sector, acumulando prestigiosos premios internacionales y una importante cartera de clientes.

Su trayectoria académica incluye la docencia en el Máster de Marketing y Comunicación de la Universidad de Turín, y su experiencia se extiende a la colaboración con las Naciones Unidas como Asesor de Comunicación.

Actualmente, compagina su labor como comisario de exposiciones y consultor para diversas entidades con su rol como miembro del jurado del organismo de autorregulación publicitaria. Es autor de The Roaring Years of Advertising (Instar Libri), un libro que recoge una reveladora serie de diálogos y confesiones con sus amigos y mentores, las figuras más emblemáticas de la creatividad en Italia.

Este botón abre un presentación con al historia del apellido Saffirio y muestra muchas fotos de los pueblos donde se establecieron originalmente en el norte de Italia. 

El archivo toma su tiempo en desplegarse, ten paciencia.

Apellido Saffirio

Historia del apellido relatada por Silvio Saffirio, después de muchos años de investigación.

Guiseppe Saffirio Patetta

Su registro de nacimiento está en pueblo de Bosia, llegó a Chile alrededor de 1918 como a los 20 años.

Celinda Vásquez Quilodran

De la zona de Victoria, idolatraba a su italiano, y crió y educó a 4 hijas y 5 hijos.

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La Historia de los Saffirio

Una historia que se inició en Prunetto el siglo XVIII

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Libro Silvio 1.jpeg
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Este Libro de Defunciones fue descubierto por Silvio Saffirio durante su investigación en los registros parroquiales sobre el apellido, las fotos son de su autoría y fueron proporcionadas a este sitio por Marcelo Saffirio Contreras.

De Juan Alberto Saffirio sólo conocemos  el registro de su fecha de  defunción: el 23 de Febrero de 1730. Con lo cual es dable supo-ner que los Saffirio estaban establecidos en la zona Alta Lunga ya en el siglo XVII (1600), un siglo después de la expulsión de los judíos de España.

Registro Más Antiguo

Giuseppe (José) Saffirio Patetta

Semblanza

José Saffirio Patetta y Celinda Vásquez Quilodrán, formaron un matrimonio muy complementado. Mi padre de origen Italiano se vino de su patria buscando tiempos mejores.

 

Era un hombre culto, formado en el Seminario Mayor de Turín, la ciudad donde nació y vivió su juventud. Gran lector y conversador, pero me decía que le gustaba hablar con gente inteligente.

Mi madre una dueña de casa, sencilla, bondadosa, muy trabajadora y de una gran generosidad.

Dios los bendijo con 9 hijos, a quienes con su ejemplo y también con buenas pláticas nos infundieron muchos valores.

Ellos fueron Católicos observantes de toda su vida, de comunión dominical que yo siempre recuerdo.

Por sus hijos para educarlos se fueron a vivir a Victoria, una pequeña ciudad; en ella se dedicó a la agricultura y un poco también a la política le encantaba conversar de aquello. No podía presentarse a cargos políticos porque no quiso nacionalizarse a pesar de que estaba bastante resentido con su patria, cuando yo se lo mencionaba me decía “Chile es mi patria”. Generalmente les hacía los discursos a los candidatos de su partido (Conservador).

A nosotros sus hijos, de los cuales soy la única sobreviviente, solo nos resta dar gracias a Dios por haberlos tenido como Padres.

Antonieta Saffirio Vásquez

Temuco, 18 de Mayo de 2020

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El abuelo era del pueblo de Bosia, haciendo click en el botón IR llegan al sitio municipal. La capilla de San Mauricio es propiedad de los Saffirio. 

De hecho los que hemos obtenido la nacionalidad italiana estamos registrados en Bosia.

Honrando la Memoria: Relatos de Nuestros Ancestros

Existe una profunda creencia, compartida por culturas como la china y la mexicana, que sostiene que una persona muere verdaderamente solo cuando el olvido la alcanza. Inspirados por esta idea, nos embarcamos en la tarea de tejer la historia de nuestros ancestros a través de los jirones de recuerdos, el eco de conversaciones pasadas y el testimonio visual de fotografías. El propósito es crear una antología familiar, una colección viva de acciones, anécdotas significativas y esos "cuentos" entrañables que definieron a nuestros abuelos y padres.

Esta iniciativa busca, entre otras cosas, no dejar caer en el olvido el profundo desarraigo que experimentó el abuelo José al dejar su país y su familia. Ser inmigrante nunca ha sido una senda fácil, y su historia merece ser contada. Igualmente, queremos honrar la extraordinaria fortaleza de la abuela Celinda, quien, con recursos limitados, crió y educó a nueve hijos vivos de los diecisiete o dieciocho que llegaron a este mundo. Una hazaña de amor y resiliencia.

 

Como muestra de las memorias que deseamos rescatar, recordemos que los tíos Nano y Queco, junto a las tías Teresa, Margarita y Tuca, se formaron, si la memoria no me falla, en la Escuela Normal de Victoria. Posteriormente, los tíos Nano y Queco continuaron su formación en la prestigiosa Escuela Normal Superior José Abelardo Núñez en Santiago. ¿Cuántos hoy recuerdan la importancia vital de estas escuelas normales, pilares fundamentales para la cultura y el desarrollo de Chile?

 

Quizás se pregunten cómo puedo hablar del desarraigo familiar del abuelo José si mis recuerdos de él son apenas fragmentos de mi infancia, entre los cuatro y seis años. Llegué a esta convicción al explorar el árbol genealógico de los Saffirio-Vásquez. Los nombres elegidos para sus hijos parecen ser un eco de sus propios hermanos y otros parientes: Constantino (como su padre), Antonietta y Teresa (como sus hermanas), Giuseppe y Mario (como sus primos), Margherita (como su tía-abuela). ¿Una simple casualidad? Es posible, pero también podría ser un lazo invisible tendido hacia sus raíces. Los invito a comprobarlo ustedes mismos.

 

Otro recuerdo fascinante, ¿quién podría corroborarlo? Mis tíos solían contar que el abuelo José enseñó a la abuela Celinda a cantar en italiano, formando un dúo que, según decían, interpretaba incluso arias de ópera. ¡Imaginar tal escena en la Victoria de antaño es, sin duda, asombroso!

 

Las historias de la abuela Celinda también merecen ser narradas. Recuerdo escuchar que ella, junto a la tía Ida, confeccionaba durante las noches, con aguja y dedal, las camisas para los niños. En una época donde la vestimenta era un artículo de lujo, este acto de dedicación cobra una dimensión aún mayor.

 

Para aquellos primos con afinidad por la política, seguramente conocen las anécdotas del abuelo José y el Padre Sanhueza. Esa es otra hebra de nuestra historia familiar que espera ser contada.

 

Con la intención de mantener viva nuestra herencia,

 

Mario Saffirio Contreras
Colina, 7 de abril de 2020

Celinda Vásquez Quilodran

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La Abuelita Celinda con sus 9 hijos

Estamos a la espera que los parientes nos hagan llegar anécdotas para construir la historia de la Abuelita.

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